La forma sigue a la función, se ha malinterpretado. Forma y función deben ser una, unidas en una unión espiritual.
Frank Lloyd Wright, arquitecto (1867-1959)
Uno de los motivos más usuales por los que se decide reformar una vivienda es para lograr una distribución de espacio funcional.
Cuando te sumerges en el diseño interior, una reforma o la actualización de tu hogar, generalmente te encuentras en un estado dual entre ilusión por la novedad y el cambio o aparece la inseguridad y sensación de mareo por tanta información que puedes llegar a encontrar y/o recopilar.
Una correcta distribución de los interiores permite organizar las estancias de manera coherente y funcional. El principal objetivo es que se logre la máxima comodidad, y nunca dejar de lado los siguientes factores:
· Las zonas de paso o tránsito: es decir, aquellas áreas por dónde se movilizará la mayor cantidad de personas en la casa. Por ejemplo, los pasillos y las escaleras.
· Los elementos estructurales: existen algunos elementos estructurales como columnas de soporte o muros de carga que no pueden ser eliminados ya que afectaría a la resistencia de la estructura de la casa.
· Las medidas apropiadas: para lograr tener espacios funcionales debes conocer las dimensiones de cada espacio y totales de la vivienda, además de los elementos que piensas colocar en ella.
Primero de todo, necesitamos saber que funciones realizan los espacios que quieres reformar. Así luego poder considerar todas las opciones de distribución posibles y analizar su potencial en funcionalidad, comodidad y estética. Tratando de bucear hacia las preguntas adecuadas, las observaciones precisas, el diálogo, hasta deshilvanar las ideas, necesidades, funciones, hábitos, usos, costumbres, ilusiones, emociones y vivencias que hay detrás de cada uno de vosotros.